Los rincones nos
permiten organizar el aula en pequeños grupos, cada uno de los cuales
realiza una tarea determinada y diferente, que pueden ser de trabajo o
de juego. Según el tipo de actividad, algunos rincones necesitan ser
dirigidos por el maestro; pero, en otros, los niños pueden funcionar con
bastante autonomía.
Organizados en grupos reducidos, los niños aprenden a trabajar en equipo, a colaborar y a compartir conocimientos y también se potencia su iniciativa y el sentido de la responsabilidad.
Los maestros planificamos las
actividades de manera que cada niño vaya pasando a lo largo de un
período de tiempo (semana, quincena…) por todos los diferentes rincones
de trabajo. Es positivo que haya más de un maestro en el aula, de modo
que, cada uno, se encargue de atender unos rincones concretos.
Trabajar por rincones nos permite dedicar una atención más individualizada
a cada niño/a, planificando actividades de aprendizaje adaptadas a sus
conocimientos previos y nos aporta una serie de ventajas:
- Aprenden a través del JUEGO.
- Se educa en la COLECTIVIDAD: todo es de todos, material y espacio.
- Favorecen los procesos de SOCIALIZACIÓN: cooperar, repartir tareas…
- Favorecen el APRENDIZAJE con los demás.
- Fomentan la AUTONOMÍA.
- Favorecen HÁBITOS DE ORDEN Y RESPETO a las normas de funcionamiento
- Estimulan la INVESTIGACIÓN, la CREATIVIDAD, la CURIOSIDAD y la IMAGINACIÓN.
- Se respeta su INDIVIDUALIDAD.
- Les pone en contacto con distintos ROLES Y MODELOS de actuación en el medio social.